¿Sabías que el cloro de la piscina puede manchar tus dientes?
Si entrenas en el agua varias horas a la semana, esto te interesa. Cada verano veo en consulta el mismo patrón: nadadores, triatletas, jugadores de waterpolo y aficionados al aquagym que llegan preocupados por unas manchas oscuras y ásperas en la cara interna de los dientes frontales. Tiene nombre propio: se llama sarro del nadador, y hoy quiero explicarte, con las preguntas que más me hacéis en consulta, por qué aparece y qué puedes hacer para evitarlo.
La Dra. Arranz es Directora Médica en su Clínica Dental en Tres Cantos y nos habla sobre el Sarro del Nadador.
¿Qué es exactamente el Sarro del Nadador?
Es una acumulación de sarro (placa bacteriana calcificada) de color marrón oscuro o amarillento que se forma con más rapidez de lo habitual en los dientes de las personas que pasan muchas horas en piscinas tratadas con cloro. A diferencia del sarro «normal», que tarda semanas o meses en formarse, este aparece en poco tiempo y suele concentrarse en la cara interna de los incisivos y caninos, la zona que más contacto tiene con el agua durante la respiración y la técnica de nado.
¿Por qué el cloro provoca esto en los dientes?
La causa está en un desequilibrio de pH. Nuestra saliva tiene un pH de entre 6 y 7, mientras que el agua de las piscinas cloradas suele mantenerse entre 7,2 y 7,6 para garantizar la desinfección. Ese salto, aunque parezca pequeño, es suficiente para alterar las proteínas salivales: el cloro las descompone más rápido de lo normal, y estas proteínas alteradas se depositan sobre el esmalte formando una capa dura y pigmentada. Cuanto más tiempo pasan los dientes en contacto con esa agua, más proteína se degrada y más sarro se acumula.
¿Cuántas horas de piscina hacen falta para que aparezca?
No hay un número mágico igual para todo el mundo, porque influyen el pH y la temperatura de cada piscina, el tipo de tratamiento químico, la técnica de respiración y la boca de cada paciente. Aun así, los estudios y la práctica clínica sitúan el umbral de riesgo en torno a las 3-6 horas semanales de exposición a agua clorada: a partir de ahí empieza a ser habitual detectar los primeros signos. Si entrenas a diario o compites, ese margen se reduce todavía más.
¿Sólo les pasa a los nadadores de competición?
No. Es cierto que los deportistas de élite son el grupo más estudiado, y algún estudio ha llegado a encontrar manchas dentales en prácticamente el 100% de nadadores universitarios evaluados, incluso con buena higiene bucal. Pero en consulta lo veo también en triatletas, jugadores de waterpolo, nadadores de aguas abiertas, monitores de natación y personas que simplemente hacen aquagym o largos varias veces por semana durante el verano. Si tu boca está en contacto frecuente con agua clorada, formas parte del grupo de riesgo.
¿Es lo mismo el sarro del nadador que la erosión dental?
Son dos problemas distintos que suelen ir de la mano. El sarro del nadador es una acumulación de placa calcificada y pigmentada sobre el esmalte, más una cuestión estética y de higiene. La erosión dental, en cambio, es el desgaste químico del esmalte por la acidez del agua, y es un daño estructural: hace que el diente pierda dureza, se vuelva más sensible y, con el tiempo, más vulnerable a caries y fracturas. Algunos estudios ya describían que los nadadores frecuentes presentaban erosión con mucha más frecuencia que quienes no nadaban. Por eso, aunque el sarro se ve antes, la erosión es la que más me preocupa a medio plazo.
¿Cómo podemos prevenir el sarro del nadador?
Estas son las pautas que la Dra. Arranz recomienda a todos los deportistas a los que trata.
- Enjuágate nada más salir del agua. Un simple aclarado con agua del grifo ayuda a arrastrar los restos de cloro y a normalizar el pH de la boca antes de que las proteínas salivales se alteren.
- Espera antes de cepillarte. Justo después de nadar, el esmalte está temporalmente más blando por la exposición al ácido. Cepillarse en ese momento puede desgastarlo más. Lo ideal es esperar entre 30 y 60 minutos antes de pasar el cepillo.
- Usa pasta y colutorio con flúor. El flúor remineraliza el esmalte y lo hace más resistente frente al ácido y al cloro. Es tu mejor aliado si entrenas en piscina de forma habitual.
- Valora un protector bucal. Si compites o entrenas muchas horas, un protector personalizado puede reducir el contacto directo del agua clorada con la superficie dental.
- Mantente hidratado. Beber agua con frecuencia estimula la producción de saliva, que es la defensa natural de la boca frente a los ácidos.
- Cuida la técnica de respiración. No mantengas los dientes en contacto innecesario con el agua durante los descansos; reduce el tiempo de exposición directa.



